Dos voces jóvenes y con futuro firman otra gran noche flamenca

Juan Francisco Carrasco durante su actuación en Campanario. /PACOLEGA
Juan Francisco Carrasco durante su actuación en Campanario. / PACOLEGA

Ángeles Toledano y Juan Francisco Carrasco lo dieron todo ante el público campanariense el pasado 8 de diciembre

PACOLEGA

Voces jóvenes sobre el escenario. Dar espacio y oportunidad a nuevos y sobresalientes artistas flamencos es la obligación de cualquier peña que se precie, como creemos que es la nuestra. Tiempo habrá para disfrutar de figuras 'consagradas'.

Este festival cercano a las fiestas navideñas va consolidándose como algo más íntimo, para socios y aficionados locales. Se cuenta menos con público venido de fuera, por lo tanto el formato va acomodándose a las circunstancias, naturalmente sin que decaiga en absoluto la calidad de los artistas participantes.

Delante de un escenario, decorado con la delicadeza que caracteriza los diseños de Diego Fernández 'Piropo', un par de sillas coloniales de enea decoradas estilo sevillano recibieron a la primera protagonista de la noche: Ángeles Toledano.

De Jaén, muy joven, con una voz sorpresivamente grave, redonda, con bonitos matices y un conocimiento más que solvente para convertirse en una cantaora imprescindible. Le avalan los numerosos premios y reconocimientos en todos los certámenes donde ha participado.

Nos hizo unos originales cantes por levante, se templó por soleá y pasó al compás festero de la bulería, rematando su actuación por diferentes estilos de fandangos. Como se puede entender un espectáculo cortito en cantidad de cantes (no fue su culpa) que no en calidad. Le pedimos unos bises y cantó un fandango más fuera de micro, algo que personalmente no comparto en entusiasmo si no se dan las condiciones adecuadas. Es decir de espacio y cantidad de público.

A su vera un clásico a la guitarra más que experimentado, Antonio Carrión, curtido en decenas de festivales con José Meneses y algunas centenas más de cantaores y escenarios.

Cierto es que para aminorar el palizón de acompañar en la misma noche dos recitales seguidos aconsejó a la cantaora que lo hiciera cortito. Mal consejo, ya que el público que no sabe de quién es esa decisión, se crea una mala opinión de quién canta, pensando que es corta en conocimiento de cantes, poco espléndida o cualquier otro argumento peregrino. No es el caso, ya que Ángeles podía haber hecho otros cuatro cantes más como poco. Le sobran capacidad y ganas.

Tras un pequeño descanso recibimos a Juan Francisco Carrasco, acompañado también de forma magistral y entusiasmada por Antonio Carrión. Las falsetas por soleá y el compás por tangos, bulerías y soniquete extremeño fueron un lujo para los aficionados asistentes.

Juanfran tiene una voz recia, grave con tonos rotos que no rehúye la pelea con los cantes y los lleva a ese espacio donde se genera la satisfacción de estar escuchando la fuerza de una música pasional, complicada e íntima a la vez. Argumentos que deberían suponerse implícitos en cualquier actuación flamenca, no siempre es así.

Estuvo espléndido en cantidad y calidad de cantes, demostrando una evolución más que solvente en su carrera hacia un sitio merecido en el flamenco.

En los corrillos, la malas (o buenas, según se mire) lenguas comentaban, ya que se expresaban opiniones muy dispares, que el único inconveniente que puede tener este cantaor es haber nacido en Santa Amalia, que de haber traído el marchamo de Jerez lo hubiésemos sacado en hombros. Algo exagerado pero como comentario anecdótico creo que está bien tenerlo en cuenta.

En resumen, otra noche flamenca a sumar en el largo currículo de esta incombustible peña 'Duende y Pureza´-Pepe el Molinero' de Campanario. Volvemos a vernos por la primavera.