Una nueva noche de abril cargada de mucho embrujo flamenco

Esperanza Fernández durante su actuación en la noche flamenca de Campanario. /P. C. F. C.
Esperanza Fernández durante su actuación en la noche flamenca de Campanario. / P. C. F. C.

Los cantaores Pedro 'El Granaíno' y Esperanza Fernández hicieron las delicias de los aficionados al flamenco en el festival de la feria

FRANCISCO GARCÍA 'PACOLEGA'

El festival abrileño de este 2019 celebrado el pasado lunes 29 en el marco de la feria, un clásico de nuestra Peña Flamenca 'Duende y Pureza-Pepe El Molinero', de nuestro pueblo y ya de gran parte de Extremadura, abrió con una voz excepcional, esperada y agradablemente agradecida una vez disfrutada.

Pedro 'El Granaíno', gustando y gustándose. Hay veces que sucede, no siempre, pero cuando es así las sensaciones recibidas justifican el gusto por el flamenco.

Acompañado por el cordobés Antonio Luque Espejo, 'Antonio de Patrocinio' (hijo), guitarrista que , en su sobriedad de acompañamiento al cante, ha adquirido la capacidad de deslizar una técnica durante el espectáculo que emociona de motu propio.

Desde el primer segundo Pedro demostró muchas ganas de agradar y con manifiestas sensaciones fue desgranando tientos, tangos, siguiriyas, bulerías… Todo ello con ese aroma camaronero llevado a su personal interpretación, lenta, envolvente, lastimera, con un suave 'quejío laíno' embaucador que genera una situación de amable bienestar flamenco.

En la segunda parte tuvimos a una gran flamenca. Era la tercera ocasión en la que nos visitaba la sevillana Esperanza Fernández, cantaora con mucho predicamento en Campanario y también unida a Extremadura por haber ejercido de profesora de varios artistas jóvenes de nuestra tierra en la fundación Cristina Heeren.

Nos trajo una voz fresca y llena de flamencura. Su repertorio abarcó una serie de estilos que ha grabado en distintas peñas, pues es su intención dar a conocer un formato como es el del directo, en el que Esperanza se movió perfectamente durante toda su actuación. Rescató cantes más que olvidados, poco interpretados, como es el de la mariana que nos hizo recordar a firmes defensores como José Menese o Miguel Vargas.

Estuvo totalmente entregada, en perfecta sintonía con la guitarra Miguel Ángel Cortés, excelso en todo, tanto en el acompañamiento como en las exquisitas falsetas que desgranó durante la noche. Es sin duda, el complemento ideal para la trianera. Decir Esperanza, es decir Miguel Ángel Cortes. Brilló también el soniquete del Cubano y de Miguel Fernández.

Comenzó con la famosa malagueña 'A buscar la flor que amaba'… rematando con cantes por jaberas y el conocido 'Un sereno se dormía...', que por estos lares se canta con ritmo de jota extremeña.

Nos trasladamos a la caleta, meciendo el cante con un compás ajustadísimo.

Obligado era cantar a su tierra: la famosa soleá de Triana...rematando con caña. El repertorio estaba estudiadísimo.

Lo mismo ocurrió con la mariana que culminó por tangos de Granada, con esa impronta tan particular que le pone a estos estilos Miguel Ángel.

Por derecho, siguiriyas acordándose de Antonio Mairena con los «días señalaítos de Santiago y Santa Ana». Quiso rematar su actuación rindiendo tributo a una de las más grandes: La Paquera de Jerez. Bulerías, letras cortas, pataítas gitanísimas y un poquito de cuplé... Receta perfecta.

Los aficionados, que abarrotaban los salones del Happy Youth de Campanario en esta 55 noche flamenca, pidieron más y nos regaló varias letras de los airosos tangos de Triana, con desplantes flamenquísimos que nos trasladaron a orillas del Guadalquivir.

El público, naturalmente acabó encantado, disfrutando y agradeciendo a la peña flamenca de Campanario su trabajo, que no es poco, para poder seguir acudiendo a 'los cantaores' un año más.