Mara Miranda, durante su actuación en el Imperial.

Mara Miranda cantando con su alma

La cantante, de descendencia campanariense, presentó el pasado sábado su segundo disco titulado 'Meraki'

COSME LÓPEZ

Sábado, 28 de octubre 2017, 11:07

Quienes tuvimos el privilegio de escuchar el sábado día 21 de octubre de 2017 este concierto en el extraordinario marco del Teatro Imperial de Don ... Benito, nos despedimos con un estado de placidez que, seguramente, recordaremos siempre. Y fue posible porque Mara Miranda, hija de campanarienses, es una cantante excelente, porque estuvo acompañada por cinco músicos extraordinarios (Esteban Sánchez en la batería, José Ángel Mejías en los teclados, Armando Vázquez con el bajo, Alberto Benito con la guitarra eléctrica y Álvaro Garrido con la guitarra acústica) y porque, además, se encargaron de la música y luminotecnia, dos imprescindibles e impresionantes profesionales de Índalo empresa afincada en Mérida que manejaban estas tecnologías de vanguardia (mesa mezcladora de sonido ecualizado, focos de arco iris y vapores de niebla envolvente).

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Si quien escribe esta reseña tuviera que calificar puntualmente este acontecimiento, bien pudiera colocar un nueve y medio que es sobresaliente alto y con disposición de ofrecer el diez de matrícula de honor cuando oigamos los acordes de al menos, un instrumento de viento como bien pudiera ser la flauta travesera. O mejor aún, las notas de un alto solfeo que posee Sara, hermana de Mara considerable pareado, especialista en el saxo. También pudiéramos echar de menos el sonido tan puro surgido de un violín. Pero tampoco se trata de colocar tanta orquesta detrás de la artista principal, que tiene la voz y obviamente el protagonismo.

Mara nos presentaba su segundo disco editado y titulado 'Meraki', donde ya nos sorprendió en el anterior concierto que ofreció en este mismo teatro hace ya dos años, al que tituló 'Rompiendo moldes'. La artista no sólo canta, por añadidura es también la autora de tan poéticas letras que emocionan y nos transportan al mundo onírico donde sentimos los escalofríos que producen su voz tan clara, nítida y muy potente, pero sin llegar al chillido o incomodidad de los gritos en los delicados oídos del auditorio, que estábamos encantados ante tanta calidad de sus canciones, interpretadas con el corazón en la mano como hacen los auténticos artistas, ofreciendo a la vez, una escenografía inmejorable. Tal vez por el movimiento de los pasos dados en el escenario como si de una genuina actriz se tratara, por el hecho de sentarse en un alto e incómodo taburete, por los gestos realizados con las manos y los dedos, por sus besos emitidos a un público agradecido que aplaudía en cada canción y en las breves intervenciones que Mara explicaba sobre su último disco, su música, su satisfacción en el escenario de su ciudad natal y ser el sitio elegido para la primera presentación de este Meraki que llevará por toda la geografía de España.... Esta palabra tan inaudita y genial que procede de la lengua griega moderna, es un emprendimiento propio y comunica hacer algo con amor y creatividad, poniendo el alma en ello. Es de las pocas palabras que no tiene traducción ni sinónimo en ningún otro idioma.

Volviendo a su voz, resulta indispensable aludir a una categoría superior, quedando demostrada cuando escuchamos a capela, es decir, sin músicos, sólo su garganta que jugaba con las cuerdas vocales en altibajos dignos de opereta. Canción que obtuvo un fuerte aplauso del público, donde se encontraba un espontáneo que le pidió esta deferencia y que sin duda quedó satisfecho.

Mara Miranda, la cantante de la denominada música ligera, dentro del pop actual con reminiscencias del country entre baladas que acarician los oídos de los más exigentes y a la vez, con las canciones dotadas de más ritmo, rozando el rock.

No se olvida nuestra artista de los niños, los pequeños a quienes les dedica una de sus canciones de su Meraki, presentes en las primeras filas, muy bien educados, sentaditos y escuchando, respetuosamente callados y solo rompiendo su silencio para aplaudir con todas sus fuerzas al término de cada canción.

La intérprete se extendió a lo largo de una hora para cantar la decena de títulos (Dentro de mí, Enséñame a vivir, Algo rota, Alas de mariposa, Besos eternos, La cara oculta de la luna, Quédate allí, El mundo al revés, Nos olvidamos de vivir y Búscame en las canciones). Además, nos regaló la titulada Quiero aprender de ti, perteneciente a su primer disco.

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Concluyendo, letras de alta poesía que en palabras de rapsoda, nunca dejará indiferente a un público atento, emocionándose con los sueños, con el amor, con la música, con volar... Con los sentimientos que debemos tener todos los seres humanos y que precisamente, son imprescindibles para poder vivir. Así, nos atrevemos a situar a Mara Miranda, entre los poetas-cantantes más conocidos, incluso fuera de nuestro país, en medio de la voz suave de Manolo Garcia, la voz grave de El Barrio y la voz quejumbrosa de Joaquín Sabina, formando este póker de ases en la discografía actual española.

Recordemos que tan original autora, junto a sus músicos, ofrecieron otro concierto en el Teatro Romano de Mérida al lado de Ana Belén y Víctor Manuel.

Agradecemos a nuestra artista, no sólo su placentera interpretación en directo, sino que también, añadimos su amabilidad al dedicarnos con su firma este CD Mekari que volveremos a escuchar y guardarlo en nuestra biblioteca discográfica. Sin duda alguna, somos depositarios de un trozo de su alma que con tanto cariño e ilusión, ha puesto en nuestra singladura.

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Enhorabuena una vez más y deseamos que nuestra extremeña siga cosechando aplausos y éxitos futuros.

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