María Terremoto durante su actuación en Campanario. / RUBÉN GALLEGO

Noche flamenca para todos los gustos

Los cantaores María Terremoto y Manuel Cástulo actuaron en la LIX Noche Flamenca de Campanario.

PEDRO MIGUEL PONCE
PEDRO MIGUEL PONCE

El pasado 3 de diciembre de 2021 Campanario vivió un momento único. Lo hizo posible la LIX Noche Flamenca de Campanario que organizaba la Peña Flamenca 'Duende y Pureza-Pepe el Molinero', contando como siempre con la colaboración del Ayuntamiento local. Más de doscientas personas asistieron a dicho evento, celebrado en la remozada Caseta Municipal.

Es el flamenco un arte que abarca un amplio abanico de estilos y de voces variadas, afirmación que pudo comprobarse en esta tradicional noche de diciembre.

En la primera parte, el turno le correspondió a una figura emergente en el panorama nacional, María Terremoto. Venía acompañada por Nono Jero a la guitarra, con Manuel Valencia y Manuel Cantarote a las palmas. A lo largo de su actuación de más de una hora, desgranó varios palos, entre los que pudimos escuchar, bulerías por soleá, alegrías, fandangos, bulerías, cantes de Levante, siguiriyas…

Es María una figura emergente y a la que le queda aún mucho camino por recorrer, ya que con veintiún años podemos decir que está empezando. Pero ya demuestra su valía porque es poseedora de una voz inconfundible, llena de melismas, de jondura y con la herencia cantaora de su familia en las venas. No puede negar quién es, y en muchos de sus quiebros aparecen la figura de su padre, Fernando Terremoto y de su abuelo, el gran Terremoto. No obstante, ella aporta a cada cante su propia personalidad, dándole un aire fresco y hemos de decir que su figura llena el escenario y conecta rápidamente con el público.

María Terremoto demostró en Campanario el futuro prometedor que tiene. / rubén gallego

Si hay algo claro es que María está llamada a ser una de las figuras del libro del flamenco en el que ella seguro que escribirá páginas brillantes. Cierto es que no quiso escribir a solicitud del público, la página de algún villancico, dada la proximidad de las fechas navideñas. Para ese menester estuvo en nuestro pueblo con una Zambomba en el año 2015. No hubiera estado de más algún pequeño apunte navideño. Destacar, por supuesto, la sincronización con sus acompañantes, y ese soniquete que nos trasladó durante casi una hora y cuarto a la tierra del compás: Jerez.

Visitaba por segunda vez nuestro pueblo el mairenero Manuel Cástulo. Buen sabor de boca había dejado en su última visita cuando compartió cartel con Pedro el Granaíno y aunque el listón había quedado alto en aquella ocasión ( un enorme recuerdo para Niño Elías, guitarrista aquel día), creemos que logró superarse a sí mismo. La mejor prueba de ello fue la calurosa despedida del público puesto en pie después de una tanda de fandangos donde literalmente echó «el corazón por la boca» título de uno de sus discos.

Danuél Cástulo derrochó fuerza en el escenario. / RUBÉN GALLEGO

Es Manuel un cantaor totalmente ortodoxo y defensor de un legado donde aparecen con letras mayúsculas, Antonio Mairena, Manuel Torre, Tomás Pavón o La Niña de los Peines. Sincero en su cante, totalmente entregado, no escatima esfuerzos y creemos que representa una parte del flamenco que es fundamental en la historia del mismo. Esa parte ancestral, sin adornos ni florituras, directamente al alma. Tampoco se puede decir que sea un cantaor clásico, porque a cada estilo le pone su impronta personal. A lo largo de la noche fue haciendo un recorrido por diversos palos. Abrió con un cante poco interpretado , pero precioso ,como es la mariana. Escuchamos soleá, alegrías, romances… y unas majestuosas siguiriyas donde sus brazos abiertos y su garganta de fuego , transmitieron lo que siempre se busca en este cante: el dolor y la tragedia en la vida, de los que nunca nos podemos olvidar.

Para la historia ,el homenaje que le dedicó a José Menese, dada la coincidencias de fechas, ya que nació el morisco un 3 de diciembre de 1942. Y por último esos fandangos, también homenaje a iconos como Camarón o Chocolate, con los que el público se levantó de sus asientos para tributarle una larga y calurosísima ovación.

Mención aparte, merece Antonio Carrión. Es, sin duda el guitarrista de acompañamiento de la actualidad más solicitado por los distintos artistas. En nuestro pueblo ha acompañado a José Mercé, Chano Lobato, Lebrijano, Cancanilla de Málaga, José el de la Tomasa, Vicente Soto, Antonio Reyes, Carmen de la Jara, Esther Merino…

Su sonanta no tiene secretos para nadie, conoce al cantaor como pocos y es capaz de engrandecer el cante sin quitarle un ápice de calidad a su toque. Unión total con Manuel Cástulo, sabiendo hacer de «banderillero» y de torero. Olé por los dos. Aprovechamos estas líneas para darle la enhorabuena por el premio recibido hace unos días en su pueblo, San José de la Rinconada, donde La Casa de Flamenco llevará el nombre de «Antonio Carrión».

No se puede quedar en el tintero el comportamiento del público, que supo respetar en todo momento a los artistas intervinientes . Mucho camino recorrido y mucho que queda por recorrer. Salud y libertad.