Actuación de Antonio 'El Turry', con Marcos Palometas. / LOAM FOTÓGRAFOS

La LX Noche Flamenca derrochó arte por los cuatro costados

Antonio 'El Turry', Fuensanta Blanco, Quini de Jerez y Cristina Tovar encendieron la noche más flamenca.

PEDRO MIGUEL PONCE

El 29 de abril de 2022 se celebró la sesenta edición de la Noche Flamenca de Abril con la presencia en el cante del granadino Antonio Gómez «Turry» y la bailaora Fuensanta Blanco. La organización corrió a cargo de la Peña Flamenca «Duende y Pureza-Pepe el Molinero», con la colaboración del Ayuntamiento local.

Es Antonio un cantaor joven, que ha irrumpido con fuerza en el panorama flamenco y que está siendo muy solicitado en la actualidad. No en vano, el día anterior había cantado en Sevilla y el día 30 tenía cita donde dicen que se doctoran los grandes, en Madrid. No fue obstáculo este maratón para que el nazarí diera lo mejor de sí mismo en nuestro pueblo. Diez cantes, con más de una hora de actuación dan fe de la entrega y profesionalidad que el Turry demostró en Campanario.

Presentó prácticamente entero su nuevo trabajo discográfico 'Borracho de arte', donde tienen cabida distintos estilos flamencos. Abrió con un cante dulce, encuadrado en los «de ida y vuelta» en el que suelen prodigarse muy poco los artistas flamencos, la vidalita, pero que contó con la aprobación de público asistente. Fue desgranando después otros estilos tradicionales como las alegrías, soleá apolá y de Charamusco, seguiriyas o cantes de Levante.

En ellos demostró el gran arco melódico que tiene su voz, con altos imposibles y un bajo que, a decir de los entendidos, es aún más complicado por la falta de aire, pero de los que salió airoso en todos los tercios. Novedosas fueron las sevillanas 'Eres eterno' que dedica a Camarón, y en las que se acordó de García Lorca; así como las serranas en las que se entregó totalmente con un macho para remate en el que se vació literalmente. También destacó la tanda de fandangos de Huelva, recorriendo distintos estilos, para homenajear finalmente al gran Paco Toronjo.

Extraordinarios fueron los tangos granadinos, con ese ritmo tan pastueño que les caracteriza, donde sin prisas y lleno de sensibilidad, hizo un recorrido por el folklore de los dominios de la Alhambra. Abrió y cerró con la Salve gitana y evocó a apellidos tan de la tierra como Morente, Habichuela o Maya. Hay que decir que, independientemente de los gustos musicales de cada uno, el Turry aporta mucha frescura al cante y su actuación refleja el trabajo y estudio de varios años preparando esta grabación que presentó en Campanario.

Su eco recuerda, por supuesto a Enrique Morente, pero también está teñido de ecos camaroneros, aunque lo principal es la personalidad propia que imprime a cada uno de sus cantes. En la sonanta estuvo Marcos Palometa, cual escudero fiel, siempre atento a los cortes y ritmos que marcaba Antonio, con una técnica muy depurada y un sonido claro, en perfecta sintonía con el soniquete de Miguel 'Cheyenne' y José Cortés 'El Indio'.

Resumiendo, podríamos decir que es bueno para el aficionado de Campanario, tradicionalmente volcado con los estilos jerezanos y de Cádiz, oír estas propuestas, como la que nos ofrecieron estos artistas de Granada, tan válidas y fundamentales para entender el cante jondo. Abrió la segunda parte el guitarrista Miguel Pérez, con una guajira llena de delicadeza y sensibilidad que hizo las delicias de los asistentes.

Cristina Tovar y Quini de Jerez, con Miguel Pérez. / loam fotógrafos

Y llegó el turno de Fuensanta. Es la emeritense una bailaora racial, llena de fuerza y con un enorme poder de transmisión. Abrió la noche por soleá. Después vendrían bulerías, alegrías… Todos estos estilos con la voz de la sevillana Cristina Tovar y Quini de Jerez, dos auténticos maestros en el cante para atrás que supieron llevar en volandas a Fuen quien estuvo espectacular, como siempre, en el manejo del mantón. La ganadora del Concurso Nacional de Baile por Tarantos «Carmen Amaya», dio hasta el último aliento para firmar una notable actuación que acabó siendo reconocida por el fiel público que supo estar en silencio durante toda la velada flamenca. Desde aquí nuestra más cordial enhorabuena por haber obtenido plaza en el Ballet Flamenco de Andalucía. Todo un hito para el baile extremeño.

No podemos olvidar la fiesta final en la que intervinieron todos los artistas. Es siempre grato ver sobre el escenario el compañerismo reinante, y así ocurrió el sábado. Todos los intervinientes de la primera parte subieron para acompañar a Fuensanta, sumándose en el baile Quini de Jerez, con absoluta maestría.

Fuensanta Blanco con la campanariense Manuela Gálvez. / loam fotógrafos

La sorpresa de la noche vino cuando en las tablas, apareció la campanariense Manuela Gálvez Díaz, alumna de Fuen, para demostrar el arte que corre por sus venas, con una «pataíta» por bulerías donde dejó claro que camina paralela al Flamenco en Extremadura, declarado en marzo, Bien de Interés Cultural en la categoría de Patrimonio Cultural Inmaterial por la Junta de Extremadura. En definitiva, una noche flamenca más en nuestro pueblo que sigue siendo referencia para todos los amantes de este arte que engancha a tantas personas. Salud y libertad.