Uno de los monitores enseña a los niños a nadar en la piscina municipal. / S. GÓMEZ

Natación y diversión, la mejor opción para sobrellevar el calor estival

Alrededor de 150 personas de todas las edades participan en las clases para aprender a nadar en la piscina municipal.

Soledad Gómez
SOLEDAD GÓMEZ

El verano está hecho para disfrutar y, con estas altas temperaturas, nada mejor que hacerlo con un chapuzón en la piscina. Es lo que han venido haciendo cada día niños, jóvenes y adultos que se han inscrito a las clases de natación de Campanario.

Tres monitores se han encargado de impartirles las clases para lograr que, tras dos semanas, hayan aprendido lo más básico en natación, o perfeccionar su técnica si ya saben nadar. Para muchos de los pequeños ha sido la primera vez que tienen contacto directo con el agua, por lo que se hace una natación muy recreativa. «A algunos les da pánico el simple hecho de que el agua les salpique en la cara o las manos, e incluso a la hora de ducharse, que les caiga agua en la cabeza les desagrada mucho, por eso el objetivo es que al final de la quincena pierdan ese miedo y aprendan a flotar. Lo explica el coordinador de Deportes municipal, Juan Pedro Ponce, que lleva más de 20 años impartiendo estas clases.

«Pensando en los niños pequeños y en los padres, que en un momento dado pueden tener un descuido, puede ocurrir que van andando por el borde y se caen, pues pretendemos que al menos con siete u ocho brazadas sean capaz de acercarse al bordillo para agarrarse a él», señala.

En total, participan una media de 150 campanarienses de todas las edades, repartidos por quincenas. Con los niños más mayores se hace una natación de perfeccionamiento. Pero no se ocupa toda la hora con esta actividad, ya que los niños quieren algo más recreativo, señala Ponce.

Por otro lado, están los usuarios adultos. Todavía sigue habiendo mucha gente que no sabe nadar y le da pánico que el agua les cubra si quiera hasta la rodilla. Juan Pedro cuenta que en todos sus años impartiendo natación se está encontrando ahora con gente de 60 o 70 años que han logrado soltarse y algunos hasta tirarse de cabeza.