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Librería De la Cruz celebra durante durante todo el 2023 su 40 aniversario, como indica la pancarta de la fachada C.G.F.
Librería De la Cruz cumple 40 años de amor por los libros y dedicación a sus clientes

Librería De la Cruz cumple 40 años de amor por los libros y dedicación a sus clientes

COMERCIO ·

El negocio familiar, ubicado en la Plaza de España, fue fundado por el matrimonio de Luis De la Cruz y Ana Caballero, y su hija María José De la Cruz tomó el relevo

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Jueves, 18 de mayo 2023, 00:06

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'Tu librería familiar de toda la vida', ese podría ser el eslogan de la Librería De la Cruz, porque esa es su verdadera esencia. Un negocio familiar fundado hace 40 años por el matrimonio de Luis De la Cruz y Ana Caballero, y cuyo relevo cogió su hija María José De la Cruz para seguir atendiendo a todas las familias de Campanario.

3 de enero de 1983, un matrimonio de treintañeros inauguran con ilusión su pequeña librería en la Plaza de España de Campanario en medio de una bonita estampa navideña.

José Luis era representante de ventas, comercial que se llama ahora, pero siempre observaba que les sobraba tiempo, por lo que comentó con su mujer, Ana, la idea de montar un negocio, puesto que ella era ama de casa y sería ella quien lo llevaría. Tras estudiar la situación comercial del pueblo, optaron por una librería, porque entonces no había ninguna propiamente dicha, había imprentas, pero librería como tal, no. 'Una ocurrencia', como él dice, porque en aquella época había muy poca afición por los libros y era algo arriesgado.

Así comenzó una nueva rutina para Ana, quien, al cuidado de sus dos hijas de unos ocho y nueve años, las llevaba al colegio y después abría la librería, donde se sentaba a coser en la camilla entre la llegada de unos y otros clientes.

Al principio les costó arrancar, puesto que iban tres o cinco personas diarias (en comparación con las 30 a 60 personas que pueden pasar ahora en una sola jornada). Por ello, estaban un poco reticentes, pero Luis confiaba en darle tiempo al negocio para despegar, y así lo han comprobado.

Al principio iban tres o cinco personas diarias, en comparación con las 30 a 60 personas que pueden pasar ahora en una sola jornada

A los cuatro o cinco años comenzaron a notar el aumento de ventas, especialmente en libros de texto. Pero cuando realmente notaron una gran subida fue tras la obra del local, a los diez años de apertura, en 1993. «Nosotros lo veíamos grandísimo, no sabíamos cómo íbamos a llenar todas esas estanterías. Íbamos a las ferias de novedades de Madrid y traíamos todo lo que podíamos, e incluso a Valencia a la Feria de la papelería y el regalo. La gente respondió muy bien, y mira, ahora mismo casi no cabemos», cuenta Luis.

El pequeño comercio

Cuando hicieron la reforma no sabían cómo llenar tantas estanterías, y ahora les falta espacio C.G.F.

Sin embargo, como en todo negocio, hay buenas cosechas y épocas de sequía. La crisis del 2008 se notó bastante, y cuando se estaban recuperando llegó la crisis del covid. Una crisis que afectó mucho porque, aunque eran negocio esencial de prensa, había mucho miedo. Sin embargo, con la cuarentena, los niños necesitaban trabajar desde casa, juegos y material para entretenerse, así que María José tiró de ingenio, como tuvieron que hacer muchos negocios: «Yo venía a la imprenta a puerta cerrada para preparar las bolsitas y las dejaba en las escaleras del piso de mis padres, que viven justo encima de la librería. Los clientes recogían las bolsas y, bien me ingresaban el dinero por Bizum, bien lo dejaban en las mismas escaleras. Yo lo cogía y lo metía en un bote de lejía, porque entonces no sabíamos cómo se podía contagiar. Después, cuando nos permitieron abrir, atendíamos a través de la reja, como una farmacia de guardia. Pero no se vendía como antes, nos afectó muchísimo».

Además, como pequeño negocio se lamentan de que, durante estos dos años de desconocimiento sobre la enfermedad, el comercio local se ha visto muy afectados, mientras que las grandes empresas con venta por Internet, 'los grandes monstruos', han incrementado sus ventas de forma exagerada, con todo tipo de productos, como explica María José: «Es muy fácil comprar dando a una tecla. Nosotros ofrecemos lo mismo, por el mismo precio, y si hay algo que no tenemos lo traemos al día siguiente, el mismo tiempo que tardan en enviarlo las grandes empresas. Pensamos que fuera hay de todo sin saber que aquí también lo tenemos, yo siempre le digo a la gente que, si cerrásemos las tiendas locales, seríamos un pueblo muerto. En 'Librería De la Cruz' somos los únicos que tenemos prensa y revistas en la localidad, si nosotros no lo tuviéramos la gente tendría que desplazarse a Villanueva de la Serena o Don Benito para comprarla». Como reza el dicho: 'No aprecias lo que tienes hasta que lo pierdes'.

Asimismo, explican que es muy importante el apoyo de la sociedad, mentalizarse, fomentar esta idea desde los servicios públicos o desde los propios colegios para ayudar a los pequeños negocios.

«Es muy importante el apoyo de la sociedad, fomentar esta idea desde los servicios públicos o desde los propios colegios»

El amor por los libros comenzó a notarse en la librería a raíz de la reforma que llevaron a cabo en el 93, cuando apreciaron que los jóvenes empezaban a interesarse por la lectura, poco a poco se elegían como producto para regalar, preguntan por autores Premio Planeta, libros de lectura de los colegios, de hecho la feria del libro escolar en el centro educativo es un gran escaparate donde alumnos y profesores pueden adquirirlos con descuento.

Y, por supuesto, los autores locales, porque Campanario es cuna de numerosos escritores, con más de 30 personas que han escrito al menos un libro, lo que les sitúa como una de las localidades con mayor porcentaje de escritores en el territorio nacional, con José Miguel Gallardo, Rafaela Cano, Ana Rodríguez, Juana Gallardo, Juan Conejero, Diego Piropo, Diego Caballero, Juan Sánchez Huertas,… entre una infinidad de representantes de la cultura campanariense. Y, por ello, la familia De la Cruz siempre les apoya cada vez que sacan un libro, porque estos autores también han contribuido a impulsar de forma notable la lectura en la localidad. «La lectura es terapia, es ayuda para la mente», señalan.

Además de libros, su producto fundamental como librería que son, también venden prensa, libros de texto y material escolar, regalos, souvenirs de Campanario, e incluso mucho papel de seda para las carrozas de Castuera, Quintana de la Serena, Casas de Don Pedro,… Y es que Campanario es lugar de referencia de carrozas y, por consiguiente, en papel de seda en grandes cantidades.

Relevo generacional

Numerosos vecinos celebraron con la familia De la Cruz el 40 cumpleaños de la librería la pasada Navidad CEDIDA
Imagen principal - Numerosos vecinos celebraron con la familia De la Cruz el 40 cumpleaños de la librería la pasada Navidad
Imagen secundaria 1 - Numerosos vecinos celebraron con la familia De la Cruz el 40 cumpleaños de la librería la pasada Navidad
Imagen secundaria 2 - Numerosos vecinos celebraron con la familia De la Cruz el 40 cumpleaños de la librería la pasada Navidad

Su hija María José, tras terminar sus estudios de Administración con 23 años, hizo las prácticas en la empresa familiar y, después, tomó el testigo: «Mi hermana y yo nos criamos aquí en la librería con mi madre, la conocíamos como la palma de nuestra mano. Ella se fue a Madrid a trabajar, pero yo decidí quedarme». Y así han pasado 27 años, entre libros, clientes, la época escolar, con un gran amor por su trabajo y por los niños, 'sus pequeños clientes' que siempre aportan alegría y le recuerdan a la época en la que ella y su hermana ayudaban a su madre «poniendo el dedito al hacer los lazos de los regalos».

Una celebración muy especial

Para ella han pasado 27 años al frente del negocio familiar, pero para sus padres son 40, cumplidos exactamente el pasado 3 de enero de 2023, toda una vida. Un cumpleaños que celebraron con grandes descuentos, obsequios, champán, dulces navideños y, principalmente, con todos sus clientes, que ya son como de la familia, porque sin ellos nada de esto habría sido posible. Un día de emociones, de sentimientos a flor de piel, en el que esta segunda familia también les quiso agradecer con serenatas y poemas su gran labor y dedicación.

Una celebración muy especial que se extenderá durante todo este año, como refleja la pancarta encima de la puerta de la librería, y que dará paso a muchas más.

Una vida dedicada a los libros, pero, sobre todo, a esas personas que protagonizan las historias de su día a día.

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