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Juan José Minaya, trabajando en la imagen de la Virgen y de un ángel.
"Soy consciente del valor artístico y devocional de la Virgen de Piedraescrita"

"Soy consciente del valor artístico y devocional de la Virgen de Piedraescrita"

Juan José Minaya está llevando a cabo en su taller de Valle de la Serena, la restauración de la imagen de la Patrona de Campanario

Fran Horrillo

Jueves, 26 de enero 2017, 11:30

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El pasado 7 de enero, la ermita de Piedraescrita quedó huérfana de su imagen titular. Ese día, la Patrona de Campanario y de La Serena fue despedida por cientos fieles y horas después partió hasta Valle de la Serena. Desde entonces se encuentra en el taller de Juan José Minaya Caballero, un licenciado en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid, en la especialidad de Conservación y Restauración de Bienes Culturales; y Gestor de Patrimonio por la Universidad de Alcalá de Henares, de 42 años.

Después de 16 años trabajando en la región, ha restaurado esculturas de gran valor artístico y devocional, como la Virgen de Belén de Cabeza del Buey, San Bartolomé de Llera, Santa Quiteria de La Nava de Santiago, el Cristo de Zalamea, Jesús Nazareno de Cabeza del Buey o la Virgen de los Remedios de Puebla de la Reina. Quizás por esta amplia experiencia, y por los trabajos que ha llevado a cabo también en la ermita, la Hermandad le encomendó la enorme responsabilidad de ejecutar los trabajos de restauración de la Virgen de Piedraescrita, en los que ya está inmerso.

--¿Cómo acogió el encargo de realizar la restauración de la Virgen de Piedraescrita?

--En realidad, más que con sorpresa diría que lo acogí con mucha alegría. Desde hace muchos años presto mis servicios a la Hermandad. De hecho, hace 11 años restauré la nube-peana de la Virgen, con sus ángeles. Y siempre estoy y estaré a su disposición para cuando me requieran, aunque simplemente sea para dar mi consejo, o para ayudarles en algo. Este tipo de restauraciones es normal que se tenga que realizar cada cierto tiempo, sobre todo en imágenes de tanto culto, con múltiples salidas en procesión a lo largo del año. Con las consiguientes y repetidas manipulaciones, tarde o temprano es necesario frenar los deterioros.

--Supongo que es consciente de la gran devoción existente en Campanario por su Patrona y, por tanto, de la gran responsabilidad que han depositado en usted los campanarienses ¿no?

--Por supuesto que soy consciente, y quizás más aún por ser serenense, sé que al valor artístico de la imagen, se le unen una serie de valores intangibles, que engloban los valores espirituales y devocionales, pues no en vano es el corazón espiritual de Campanario, pero además fue coronada como Reina de La Serena. Y a estos valores intangibles hay que unirles los valores históricos, antropológicos y etnológicos. Pues su leyenda y su historia forman parte de la personalidad de Campanario y de la Real Dehesa de La Serena y por todo ello, además de la relevancia de su Santuario, fue declarado todo el conjunto Bien de Interés Cultural. Y no podemos olvidar que es la protagonista principal de una fiesta declarada de Interés Turístico Regional, su famosa Romería de Pascua. Cuando me enfrento a una restauración de este tipo, en mi caso como cristiano, no puedo olvidar nunca lo que la Virgen significa para todos los fieles, en la multitud de peticiones e intercesiones depositadas en Ella para que interceda ante el Padre, en la búsqueda de consuelo para tantos devotos, en las muchas lágrimas derramadas. Pero todo esto no me abruma. Al contrario me hace afrontar la intervención con el máximo respeto y con todos mis conocimientos y experiencias puestos a disposición, para darlo todo con más ganas e ilusión si cabe, dentro de la profesionalidad que requiere. Y no dejo de sentirme agradecido por la confianza que siempre han depositado en mí los campanarienses.

--¿En qué estado ha llegado la talla de la Virgen? ¿Estaba muy deteriorada?

--El deterioro es el suficiente para necesitar una intervención. Aparentemente y vestida puede parecer que su estado de conservación no es muy deficiente, pero es necesario frenar el deterioro y poner remedio a las causas cuanto antes mejor, para poder legar la Imagen a las generaciones venideras en el mejor estado posible, como se viene haciendo desde siempre. A grandes rasgos podemos decir que presenta importantes lagunas en la policromía de las carnaciones, en rostro, debido a los roces del rostrillo. En la policromía hay alguna zona craquelada y abolsada. Es necesario ajustar las manos y el anclaje del Niño. Hay algunos elementos o partes de la talla que se encuentran rotos y mal encolados, encontramos pequeños repintes muy puntuales y desgastes en la policromía e incluso en la capa de preparación, quedando la madera vista en zonas como las manos, o los pies del niño. Los ángeles y la nube presentan craquelados y cazoletas e incluso lagunas en la policromía, sobre todo en las alas de los ángeles. También se han marcado algunas grietas, en la nube, en las distintas piezas de madera encolada, así como otros deterioros, como la suciedad fruto de las deyecciones de insectos, como moscas.

--¿De qué fecha data y cuál son sus orígenes?

--La escultura actual es una réplica de la original, destruida en la Guerra Civil. La primitiva era una talla en made¬ra, del s. XIII, de transición del románico al gótico. La Virgen está representada sentada, en una pose rígida, con el Niño en el regazo. Tiene en la mano derecha la man¬zana símbolo del pecado de Eva. El Niño está sentado en actitud mayestática. Su leyenda nos habla de la aparición de la Virgen sobre una lápida escrita, en concreto la que aún se conserva en la fachada de medio día de la ermita. Los rostros de la escultura del siglo XIII eran negros, como los de la Virgen de Guadalupe, así lo cuenta el Padre San José. En 1582 se pintaron las carnaciones rosadas, cuando se doró y estofó toda la imagen, adaptándola a una peana de alabastro. En 1753 fue adaptada para entronizarla en el camarín, cambiándole la peana por el pedestal de nubes y ángeles; por estas fechas se le amputó también la corona almenada de talla, para colocarle la de plata y recargarla de ropas. De nuevo en 1893 sufrió importantes cambios, habiendo sufrido grietas y desconchados. Desdichadamente optaron por cambiar los rostros por otros nuevos, más dulces y por supuesto carentes del valor original, en esta intervención también se estofó la escultura. Por desgracia, esta imagen fue destruida a comienzos de la Guerra Civil, y nada más terminar, en 1940 se hizo una réplica exacta encargada al artista sevillano Rivera, apoyada en fotografías y descripciones, y puede considerarse muy acertada; incluso el rostro va más con las formas arcaicas de la escultura y seguro se aproxima más al original. Esta es la Imagen que ha llegado a nuestros días, de gran valor a pesar de ser una réplica, siendo la única en su estilo en toda la comarca. La Virgen viste túnica y manto tallados en la escultura, con pliegues de simétrica regularidad, encontrándose todas las vestiduras doradas y estofadas. Es una obra de gran belleza, que desgraciadamente pocas veces puede contemplarse sin las añadidas vestiduras de tela. Hay que pensar que si la Virgen ahora lleva 264 años con vestiduras de tela, anteriormente estuvo en torno a 500 años sin estas vestiduras, disfrutando de la talla en toda su pureza, tal y como fue concebida. Por eso pienso que si en alguna ocasión puntual los campanarienses tienen la posibilidad de verla sin los añadidos de tela, deben sentirse orgullosos del estilo y origen de la Imagen, y nunca pensar como a veces ocurre, que la Virgen está desnuda.

--¿Qué trabajos, en concreto, está realizando en la Virgen de Piedraescrita?

--Resumiendo, se está realizando la fijación de policromías que estaban a punto de desprenderse, en zonas puntuales por todo el conjunto. Se sellarán las grietas. Serán eliminados los depósitos o manchas de suciedad. Posteriormente se procederá a desencolar elementos rotos y mal encolados, para volverlos a encolar en su lugar, siempre que los adhesivos empleados lo permitan. Todo ello para proceder a reintegrar la capa de preparación que se daba bajo la pintura, en las zonas que se había perdido y posteriormente la reintegración del color, únicamente en las zonas donde falta. Para terminar se aplicará una capa de protección.

--¿Es un trabajo minucioso el que debe hacer? ¿muchas horas al día?

--Claro que es un trabajo muy minucioso y delicado, y se realiza siempre sobre seguro, siguiendo unos criterios de intervención muy estudiados, basándonos en la legislación de Patrimonio, regional y estatal, y en las cartas y acuerdos internacionales. Tras el estudio material de la obra, siempre prima el máximo respeto al original, así como la reversibilidad y discernibilidad de la intervención. Así lo haremos, tras limpiar la policromía original se reintegrará el color únicamente en las lagunas, de tal manera que no variará en nada el aspecto estético de la obra. Por eso quiero aprovechar para mandar un mensaje de tranquilidad al pueblo de Campanario. Como no podía ser de otro modo, todo esto está recogido en un proyecto inicial y cuenta con la autorización del Centro de Conservación y Restauración de la Dirección General de Patrimonio de la Junta de Extremadura.

--¿Para cuándo estima que estará de regreso La Barranquera en Campanario?

--En principio se ha establecido un plazo de dos meses, y si no hay ningún contratiempo así será. Pero aún es pronto para poner una fecha de regreso.

--¿Serán visibles las mejoras de la Virgen por parte de los campanarienses? ¿o son trabajos más bien de consolidación poco apreciables?

--A simple vista y con las vestiduras de tela algo se podrán apreciar las reintegraciones, claro, pero una parte importante queda oculta. Y es cierto que los trabajos de consolidación o de protección la mayor parte de las veces no se aprecian a simple vista.

--El santuario de Piedraescrita es otro de los lugares dónde usted ha dejado su impronta artística. ¿Qué labores ha realizado allí hasta la fecha?

--En 2003, junto a mi compañera Margarita Martínez Campos, doramos el Retablo Mayor, obra también de la posguerra, sin una buena policromía y que había sido repintado sin ninguna calidad. Procedimos al dorado, incluso se realizaron estofados sobre el oro, siguiendo el estilo del retablo original. En 2005 restauré la nube y los ángeles de la Virgen. En 2008 realicé el relieve con la aparición de la Virgen, para la predela del retablo, sustituyendo la disonante y moderna placa de mármol. En 2011, junto con mi compañera Ana Belén Rodríguez Muñoz-Torrero, restauramos el alfarje de madera que cubre la nave del templo, rescatando además las inscripciones originales conmemorativas de su construcción. En 2014, también con Ana Belén, sacamos a la luz las pinturas murales de las escaleras del Camarín, procediendo a su restauración. También en Campanario, aunque no en la ermita, tuve el placer de restaurar hace dos años la Virgen de los Dolores, una labor muy minuciosa y delicada. Fue necesario levantar siete capas de repintes hasta llegar a la carnación original, del siglo XVII, y luego conseguir arreglar y reintegrar todos los daños que presentaba, conservando todo el original rescatado. Fue una intervención muy bonita, pues el rostro de la Virgen de los Dolores es el único que se salvó de las destrucciones de la Guerra Civil.

--¿Queda trabajo por hacer en la ermita?

--Si, en principio lo que está más a la vista es la restauración de los esgrafiados del exterior del camarín. Pero siempre hay labores de conservación, y cosas que pueden ir surgiendo, para recuperar algo, o para mantenerlo en el mejor estado posible.

--Como en todo, hay opiniones para todos los gustos. ¿Me puede recordar alguna felicitación y crítica que le llamara la atención o le quedara marcada tras la realización de un trabajo?

--Por supuesto que siempre hay para todos los gustos, y he realizado tantas restauraciones, que ahora mismo no podría destacar una felicitación o una crítica especialmente. Todo ha fluido de forma normal. Quizás salga a primer golpe en mis recuerdos la recepción improvisada del Cristo de la Piedad en Puebla de Obando. Quizás lo recuerde por emocionante. Al ver llegar el vehículo en el que lo transportábamos, los vecinos se llamaron unos a otros, tocaron las campanas, y encabezados por el cura se pusieron a rezar y a cantarle, me hicieron subir al ambón para explicarles en qué había consistido la restauración, y ellos emocionados no paraban en sus felicitaciones y agradecimientos. Entre las cosas negativas que recuerdo, no dejan de producirme cierta curiosidad el pensamiento de algunas personas que a veces hablan de los buenos restauradores en Madrid o en Sevilla, cuando todos, estemos ubicados donde estemos, tenemos prácticamente la misma formación y hemos estudiado las mismas materias, técnicas y criterios. En mi caso podría haberme abierto camino en cualquier otro sitio, pero desde un principio tuve clarísimo que quería aplicar mis conocimientos en mi tierra, y quien me conoce así lo sabe, y eso es lo que vengo haciendo desde que me vine de Madrid. En realidad este pensamiento no llega a ofenderme, es más fuerte el agradecimiento que siento por todos los trabajos que he podido realizar.

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