Lucas Espinar Nieto-Guerrero dirige la Banda Municipal de Música de Campanario. / HOY

«Algunos se han conocido en la banda, se han casado y ahora enseño a sus hijos»

Este dombenitense es el responsable de que Campanario cuente con una banda de nivel, ya sigue al frente desde que la echó a andar

Soledad Gómez
SOLEDAD GÓMEZ

Lucas Espinar tiene el orgullo de dirigir a más de un centenar de músicos de varias gneraciones dentro de una banda que cuenta con un futuro prometedor.

–¿Cómo recuerda el inicio de esta formación musical?

–Parece que fue ayer cuando empecé con este proyecto. Fui al Ayuntamiento con 21 años y les propuse la idea de montar una banda de música. Me dieron la oportunidad de poderlo hacer, cuando estaba de concejal de Cultura Diego Murillo, y estoy muy agradecido, porque era un chaval muy joven y sin experiencia, y confiaron en mí.

–¿Cómo ha sido su evolución?

–Fue todo relativamente fácil al comienzo, porque la actividad que había antes no es la de ahora, que hay una oferta de cursos y talleres de todo tipo. Había fútbol para los jóvenes y poco más. Ahora hay de idiomas, informática, patinaje, zumba y mucho más. Se hizo publicidad en el colegio e instituto, y en la primera reunión que hicimos se presentaron 35 o 40 chavales. Empezamos con clases de solfeo en un edificio que no era el actual, porque no sabíamos si eso iba a cuajar. Pero es que, además, había que ir pensando en encargar instrumentos, porque había que dar un paso adelante, o los chicos se iban a aburrir. Y mientras llegaban esos instrumentos, les daba clase con la flauta dulce del colegio. A los seis meses llegaron por fin los primeros instrumentos y comenzamos poco a poco hasta hoy.

–¿Quiénes forman esta familia musical?

–Tenemos trompeta, clarinete, saxofones, trombones, tuba, bombardinos, flauta, percusión, altos, tenores, barítonos, soprano y lo que suele tener una banda, por lo general. En cuanto a sus integrantes, hay unas 120 personas, pero en la banda titular tocan 35 miembros en procesión. Y antes de la pandemia intenté empezar a forjar una banda juvenil, porque en la de los titulares el repertorio era cada vez más complicado, y los que empezaban de nuevo les costaba coger ese nivel. Se me ocurrió hace cuatro años ese proyecto, como puente para entrar en la titular. Y ahí tenemos unos 38 o 40 alumnos, y se divierten y se motivan mucho, porque lo que el músico quiere es tocar y si lo puede hacer ante el público, pues mejor.

–Habrán pasado varias generaciones por la banda

–Tengo chavales desde 11 años que empiezan a tocar porque los cojo con 8 años y los tengo hasta los 37 años. Sigue habiendo gente que comenzó desde el inicio y sigue. Se han casado, tiene hijos e incluso hay componentes que se han conocido en la banda y son ahora matrimonio. Incluso, se suelen traer a los niños a los ensayos mientras ellos tocan, para que estén allí, y a alguno igual hasta le va a atrayendo lo de tocar en la banda en un futuro. También hay varios casos de componentes que ya lo han dejado, pero han tomado el relevo sus hijos.

–¿Qué recuerdo le queda del concierto por el 25 aniversario de la banda?

–Mientras lo recuerdo se me ponen los pelos de punta. Fue un día muy emotivo y memorable y que creo que se quedará en la memoria de todo el pueblo de Campanario. Siempre he visto que hay mucha cultura musical y que hay muchos artistas en este pueblo, que cantan y bailan. Y rondaba en mi cabeza hace tiempo poder hacer algo con todos ellos, como lo que hemos hecho en el concierto del aniversario. Se lo propuse a la corporación municipal y a la concejal responsable, y me dio luz verde para que lo empezáramos a mover. Así es que desde Navidad empecé a contactar con los diferentes grupos y asociaciones, y desde el primer momento se mostraron colaboradores y el resultado ha sido genial.