"Con nuestro 'Cremositos del Zújar' llevamos el nombre de Campanario por toda España"

Este maestro quesero por tradición familiar, fue uno de los socios fundadores en 1994 de Arteserena

Marcelino Reale, el segundo por la izquierda, durante la promoción de 'Cremosito del Zújar' en Carrefour Las Rozas. :: cedida
ENTREVISTA A MARCELINO REAL IBÁÑEZ (Consejero delegado de Arteserena)

Marcelino Real Ibáñez es un maestro quesero por tradición familiar. Su abuelo y su padre tenían una industria quesera en Cantabria de queso de nata y desde que tenía 10 años empezó a aprender la profesión. A los 18 años se cerró la empresa y se fue a Ciudad Real a una quesería a fabricar queso de oveja. Durante su estancia de 10 años en Almadén, conoció a ganaderos de Campanario a los que compraba la leche y en el bar de La Laguna decidió asociarse un día con ellos para elaborar la torta de La Serena. Así se fundó por trece socios, en 1994, la empresa Arteserena en Campanario, de la que éste es consejero delegado, y que con los años ha logrado consolidar la marca 'Cremositos del Zújar'. Una empresa que se dedica a la elaboración de queso de La Serena, con y sin denominación de origen.

--¿Cómo surgió la idea de lanzar al mercado 'Cremositos del Zújar'?

--Inicialmente se hacía una torta grande, de 1,2 kilos, pero fuimos los primeros en Extremadura en hacer una torta más pequeña, de 750 gramos. El mercado nos demandaba una torta de esas dimensiones, ya que la unidad familiar iba bajando y no hay en casa cuatro o cinco hijos, y cuando se compraba un queso, si era la de más de un kilo no se consumía. El caso es que  el tiempo y el mercado nos ha dado la razón, ya que ahora todo el mundo está elaborando quesos más pequeños y la tendencia es seguir bajando. De hecho, nosotros hemos sacado hace un mes, un mini cremosito de 300 gramos.

--¿Ha costado consolidar a 'Cremositos del Zújar en el mercado?

--El año que viene hacemos 20 años, y empezamos de cero y ahora estamos en una facturación de 1,5 millones de euros. El camino no ha sido fácil, pero con esfuerzo y sacrificio hemos llegado a la consolidación de nuestra marca.

--¿Su torta está presente por toda España?

--'Cremosito' se puede encontrar en cualquier punto de España, debido a que se ha introducido en las grandes superficies como El Corte Inglés, Carrefour o Makro. Lo importante es que con los 'Cremositos' y a través de nuestra marca llevamos el nombre de Campanario por toda España, tanto en los puntos de venta, como en las ferias y degustaciones a las que asistimos.

--¿Qué tal la introducción de la torta por Europa?

--Este año estamos haciendo un esfuerzo comercial de internacionalización. Debido a la bajada de consumo en España, nos hemos volcado en el mercado holandés, alemán y francés, para el que hemos hecho incluso una web en francés (tentucrema.fr). En esos tres países estamos presentes. De hecho, el 5% de nuestras ventas va a exportación.

--¿Cuántos kilos produce la empresa al año?

--Se produce una media de un millón de litros de leche de oveja merina al año, que supone unos 200.000 kilos de queso.

--¿Qué diferencia a 'Cremosito' de las demás tortas?

--Cuando iniciamos la producción hace 20 años, hicimos un estudio de mercado entre amas de casa, que nos demandaron que el sabor del queso tenía que ser más suave, pues consideraban que amargaba demasiado debido al cuajo de cardo que se utiliza. Así que decidimos utilizar menos cuajo, para darle más suavidad y eso es lo que nos diferencia con el resto de tortas. Y es algo que se sigue apreciando.

--¿Con qué alimentos casa mejor el 'Cremosito'?

--Hay que adaptarlo un poco a las costumbres de cada comunidad. En el norte, se suele comer con dulce de membrillo con un vino tinto, Rioja o Ribera del Duero. En Cataluña, lo mezclan con pistachos y lo acompañan con cava. Mientras que aquí en Extremadura, se suele utilizar mucho para salsas de carnes, como solomillo ibérico y se marina con cava de Almendralejo.