"Mi vocación se centra ahora en luchar
 por las personas con discapacidad"

Este campanariense recuerda su paso por la política, donde llegó a ser vicepresidente de la Junta de Extremadura

Antonio Ventura Díaz, director de la Fundación Academia Europea de Yuste. FOTO: F. H.
ENTREVISTA A ANTONIO VENTURA DÍAZ (Director de la Fundación Academia Europea de Yuste)

Antonio Ventura Díaz es un campanariense que en la actualidad dirige la Fundación Academia Europea de Yuste. No obstante, conocida ha sido su faceta política, ya que llegó a desempeñar el cargo de vicepresidente de la Junta de Extremadura de 1989 a 1993, y su incansable lucha en el campo de la defensa de los derechos de las personas con discapacidad. De hecho, ha sido Secretario General de Down España, Presidente del CERMI Extremadura y miembro del CERMI Estatal. Su labor no ha pasado desapercibida pues ha recibido varios premios y distinciones, entre las que cabe señalar la Encomienda de la Orden del Mérito Civil, otorgada por S. M. el Rey Juan Carlos, y la Encomienda del Rey Leopoldo, otorgada por S. M. el Rey Alberto de Bélgica. Académico de Mérito de la Academia Portuguesa de la Historia, fue nombrado también "Extremeño de HOY". Asimismo es miembro del Honorable Senado Europeo.

--¿Qué tal se lleva esa ardua labor de acercar Europa y Extremadura, tal y como se persigue desde la fundación que dirige?

--Solamente se lleva creyendo en el proyecto y creyendo además que el Real Monasterio de Yuste es un enclave monumental e histórico europeo de primera magnitud, que tenemos que saber aprovechar para dar imagen, entidad y proyección a Extremadura en el conjunto de España y de Europa.

--¿La cooperación y concepción europeísta es la que nos puede sacar de esta crisis en la que estamos inmersos o se necesita más?

--La cooperación es el fundamento del gran proyecto europeo. Alguna vez se dijo que España es el problema y Europa la solución. Hoy hay que decir que el problema es Europa y España tiene que ofrecer una solución, junto al resto de países que la componen, expresando que la solución al problema de Europa es más Europa. Una Europa fundamentada no solo en lo económico, sino también en lo político, en lo social y en la cultura.

--¿Qué piensa como director de esta fundación cuándo escucha propuestas soberanistas como la última lanzada desde Cataluña?

--Pienso que España tiene más de quinientos años de historia, que la Soberanía Nacional reside en el conjunto de todos los ciudadanos españoles y que ninguna región de España puede inventarse su propia historia. Cataluña fue siempre una parte indisoluble del Reino de Aragón. En pleno Siglo XXI, con un mundo globalizado y una Europa unida, la deriva independentista no tiene ningún sentido ni ningún futuro.

--Siempre ha estado implicado en movimientos asociativos en favor de personas con discapacidad. ¿Qué ha aprendido de estas personas?

--Como decía Saint-Exupery en el Principito: "no sé ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos." La virtud de la ternura olvidada en el comportamiento de los hombres y mujeres de hoy, casi tan solo la encontramos en las personas con discapacidad. Todo lo que se luche por ellos revierte en beneficio de un mundo más humano, sensible y solidario.

--Atrás quedan sus años y su paso por la política. ¿Qué buenos y malos recuerdos le queda de aquello?

--Buenos todo lo que se pudo hacer por conseguir mejorar las condiciones de vida de los extremeños. Asimismo por dar mayor entidad y proyección a Extremadura en el conjunto de España y también de Europa e Iberoamérica. En cuanto a los malos los trato de olvidar, pero podemos señalar el exceso de maniqueísmo y, sobre todo, sectarismo que había, no solo en la sociedad extremeña, sino también en la sociedad y en la política española.

--Fue vicepresidente de la Junta de Extremadura. ¿Se le pasó algún momento por la cabeza el llegar a ser presidente?

--Nunca me propuse ser ni siquiera vicepresidente, menos por lo tanto presidente. Tan solo mi compromiso en esos momentos con mi tierra y mi propio trabajo hicieron que llegara a ser vicepresidente de la Junta de Extremadura, de lo que siento muy orgulloso y debo decir aquello "de bien nacido es ser agradecido".

--No obstante, la concepción de aquellos políticos y de la política en general no es la de ahora, ¿no cree?

--Había más idealismo. Era obligado tener una concepción más romántica del trabajo, dado que en Extremadura estaba todo por hacer. La primera cuestión que había que abordar era propiciar una conciencia solidaria entre todos los extremeños. Había que desterrar y superar una realidad cainita, de división en todas las esferas de la vida: provincial, social, educativa, económica. Todo estaba por vertebrar. La propia Semana de Extremadura en la Escuela, que nunca debió desaparecer es un testimonio de ello. El Día de Extremadura en Guadalupe y Trujillo es otro testimonio de esa necesidad de vertebración y de identidad para que nos reconocieran en el resto de España. No olvidemos que siempre hemos tenido una losa encima de nosotros: Extremadura: la imagen como problema y por añadidura el Real Monasterio de Guadalupe sigue dependiendo del Arzobispado de Toledo.

--¿Le seduce la idea de volver a la política?

--Mi época ha pasado. Mi vocación y compromiso ahora están asentados en lo académico, en luchar por mejorar las condiciones de vida de las personas con discapacidad y dedicar todo el tiempo que pueda a mi familia, a mis amigos y a mi pueblo.

--De todos los políticos con los que se ha codeado, tanto de España como de Europa, ¿me destacaría a alguno en especial?

--Es difícil acotar los sentimientos y la admiración. Me he sentido muy honrado compartiendo parte de mi vida con Jacques Delors, Wilfried Martens, Helmut Kohl, Gorbachov, Felipe González, pero quizá la figura más carismática y que motiva los mejores sentimientos que los seres humanos llevamos dentro es Simone Veil, cuando recuerdas la pérdida de toda su familia en los campos de concentración nazis, teniendo a ella misma como testigo.  Añadiría a la lista a Umberto Eco, Rostropovich, Saramago y de una manera muy especial y más significativa a Paul Preston por su cercanía e identificación con todo lo que tiene que ver con la Historia y los intereses de España.

--De todas las distinciones que atesora, algunas de alta consideración, ¿con cuál de ellas se queda por su especial emotividad o importancia?

--"Extremeño de Hoy". Otorgado por el periódico que acoge esta entrevista. Sobre todo, por aquello de que es capaz de marcar contrapunto al dicho de que "nadie es profeta en su tierra".

--Si por algo se distingue es por ser un enamorado de su pueblo. ¿Me equivoco?

--No te equivocas. Estar enamorado de Campanario es estar enamorado de tus raíces, estar enamorado de mis padres, de mis abuelos, de mis hermanos, de mis amigos, de mi mujer y de mis hijas. Es estar enamorado de mi infancia, de mi Escuela del Reloj, de mi Escuela del Pósito, del Convento de las Clarisas, del Convento de la Providencia, de mi Parroquia, de todos aquellos que vi salir rumbo a lo desconocido desde la Plaza de Campanario, donde precisamente yo vivía (miles en los años 60). Es estar enamorado de Piedraescrita, de nuestro paisaje de la Serena, de tantas y tantas personas que han significado tanto en mi vida y que ya desgraciadamente nos dejaron y en definitiva de todos los que con orgullo se sienten comprometidos con el futuro de mi pueblo. No soy capaz de comprender, aunque las cosas vengan mal dadas, a aquellos que reniegan de sus raíces y de su tierra.

--Y de Campanario y sus gentes, ¿qué destacaría?

--Es un pueblo noble, trabajador. Gente muy honrada, simpática, creativa, abierta, agradable. Es cierto que tenemos que estar más unidos, que no tiene sentido ninguno ese sectarismo primario con el que se vive muchas veces la política o sencillamente que la política pueda afectar negativamente a las relaciones personales. Estamos obligados a luchar todos juntos por encima de cualquier circunstancia, de creencias u opiniones, por conseguir lo mejor para Campanario, y ahora más que nunca. No podemos consentir que Campanario siga perdiendo habitantes. Tenemos que conseguir entre todos sacar adelante nuestro pueblo, para que nadie se tenga que marchar a otras tierras, poniendo todo nuestro empeño en proyectos emprendedores, que aporten riqueza para propiciar una mayor calidad de vida y así poder asegurar el futuro de nuestros hijos y de nuestros nietos. Con esa esperanza, gracias infinitas por dejarme compartir este espacio y estos sentimientos con la gente de mi pueblo.