Los Barrancos a cogieron a miles de personas para disfrutar de un día de Romería. / SOL GÓMEZ

Los Barrancos acogieron a miles de personas para disfrutar del día de campo

Tras la misa y procesión junto a la ermita, la Virgen de Piedraescrita no paró de recibir visitas en el templo.

Soledad Gómez
SOLEDAD GÓMEZ

La emoción del desfile de carrozas y caballos el pasado Lunes de Pascua dio paso a una jornada campestre donde la ermita de la Virgen de Piedraescrita fue el siguiente punto de parada. Entre las doce y la una del mediodía los cinco kilómetros que unen Campanario con su ermita acumulaban una gran caravana. Muchos querían encontrar un buen sitio en la zona de los barrancos para pasar el día y otros deseaban llegar a tiempo para la misa y procesión con la Patrona de la Serena. Y así fue, poco después, la Barranquera estaba procesionando por los alrededores de su morada acompañada por cientos de devotos.

A partir de ahí y hasta casi la noche, no paró de recibir visitas dentro del templo para darle las gracias, hacer peticiones, rezar una oración y hacerse una fotografía para el recuerdo.

Jóvenes y mayores disfrutaron de un día campestre. / SOL GÓMEZ

«Estoy muy emocionado por estar aquí de nuevo este año y por eso le estoy dando las gracias nuesra Virgen, a quien tengo muy presente aunque esté lejos». Así se expresaba Ramón Gallardo junto a su mujer, emigrantes en Hospitalet desde hace más de cuarenta años. Asegura que desde que se inició la pandemia no había vuelto al pueblo, hasta ahora en Semana Santa.

Ricas viandas

Pero la parte más devota supo mantener el equilibrio con la festiva. Por eso, eran cientos de coches y miles de personas las que, durante todo el día, llenaron los barrancos hasta donde alcanzaba la vista. En grupo s de amigos y familiares, todos tenían preparado su pequeño refugio para cobijarse del sol y mantener frescos los ricos manjares. Las cestas neveras y las típicas de mimbre estaban a rebosar de tortillas, empanadas, embutidos, queso de la Serena, filetes empanados y huevos rellenos, entre otras muchas comidas. Todo ello regado con buen vino, cerveza y, sobre todo, buena conversación.

Amigos y familiares compartieron una jornada campestre. / SOL GÓMEZ

Los más pequeños pudieron disfrutar en las camas elásticas e hinchables, dar una vuelta por los puestos o tomarse algo en las casetas. Ya por la noche, a partir de las 22.00 horas, hubo baile con la orquesta Nueva Alborada', y los más jóvenes continueron la fiesta con DJ en el Auditorio Municipal.