Espectáculo flamenco en Campanario. / AC

El arte flamenco volvió a dar vida al renovado Auditorio Municipal

Fue obra de los cantaores Edu Hidalgo y Manuel Pinela, y el guitarrista Joaquín Muñiño.

Soledad Gómez
SOLEDAD GÓMEZ

Campanario lo estaba deseando y, tanto el espectáculo como el lugar que lo acogía, no defraudaron. El renovado Auditorio Municipal volvió a llenarse de gargantas encendidas, de palmas que retumbaban entre el suelo y el techo, de guitarras que eran pura magia y de campanarienses ansiosos del mejor espectáculo flamenco. Es justo lo que consiguieron los cantaores Edu Hidalgo y Manuel Pinela, y el guitarrista Joaquín Muñiño el pasado 4 de septiembre con su recital del Circuito Pasión por el Flamenco de la Diputación de Badajoz. El espectáculo, que colgó el cartel de no hay billetes, estuvo organizado por la Peña Flamenca Duende y Pureza 'Pepe El Molinero' y el Ayuntamiento

Los cantaores Edu Hidalgo y Manuel Pinela, y el guitarrista Joaquín Muñiño protagonizaron la noche del pasado sábado 4 de septiembre su recital del Circuito Pasión por el Flamenco de la Diputación de Badajoz.

El espectáculo, que colgó el cartel de no hay billetes, estuvo organizado por la Peña Flamenca Duende y Pureza Pepe El Molinero y el Ayuntamiento de Campanario en colaboración con la Diputación de Badajoz.

El cantaor campanariense Manuel Pinela, acompañado por la guitarra de Joaquín Muñino, abrió la noche haciendo disfrutar al público presente. Declaró «sentirse emocionado y muy orgulloso por ser el primer cantaor flamenco en actuar en el remodelado Auditorio Municipal.«

Posteriormente, Edu Hidalgo, natural de Valdivia, y acompañado por Muñino, deleitó con todo tipo de palos flamencos al público asistente. Apuntó «sentirse muy orgulloso de actuar por primera vez en un pueblo con tanta solera y arraigo por el flamenco».

El evento se celebró bajo estrictas medidas higiénico sanitarias, con aforo limitado, control de temperatura en la entrada, distancias de seguridad interpersonal y uso obligatorio de mascarilla. Una noche que sirvió para poner de manifiesto lo necesaria que es la cultura en espacios seguros para, por unas horas, volver a respirar los aires flamencos que tanto gustan a Campanario.