Coronación de la Virgen de Piedraescrita, en 1955. / CEDIDA

Apuntes sobre la Virgen de Piedraescrita y su coronación (I)

Aquellos que presencian los actos que esta población celebra anualmente en honor a la Patrona de La Serena, la Virgen de Piedraescrita, adquieren el convencimiento pleno del fervor religioso que la Virgen inspira a toda la ciudadanía

DANIEL CORTÉS GONZÁLEZ
DANIEL CORTÉS GONZÁLEZ Gestor Cultural

El fervor y amor de la ciudadanía de Campanario hacía su Virgen de Piedraescrita es indudablemente inmenso. Aquellos que presencian los actos que esta población celebra anualmente en honor a la Patrona de La Serena, la Virgen de Piedraescrita, además de conservar en su memoria un gratísimo recuerdo imperecedero, adquieren también el convencimiento pleno del fervor religioso que la Virgen inspira a toda la ciudadanía campanariense.

El ilustre escritor y erudito sacerdote don Antonio Manzano Garías halló un interesante manuscrito del Padre Francisco de San José, natural de Campanario, donde se recoge toda la interesante historia de Nuestra Señora de Piedraescrita.

Este historiador escribe: «Tiénese por cierto entre los varones disciplinados y hombres de juicio de este lugar de Campanario, que se apareció esta Señora a un pastor que traía su ganado en una dehesa barrancosa, que llaman por este motivo «Los Barrancos». Vínose con ella al pueblo y… la celestial Señora, que quería ser venerada en donde fue aparecida, desapareció sin saber cómo, dejando al pastor muy triste».

Fácilmente puede colegirse que el sencillo pastor refirió el suceso y que todo esto, sabido por los «importantes» y pueblo de Campanario y sus entornos, irían al lugar dicho por el pastor encontrando a la Virgen en el lugar de referencia. Ya no se atrevieron a volverla a la villa, de manera que en el mismo lugar le dedicaron un santuario.

La primitiva imagen de la Virgen de Piedraescrita fue, sin duda, una de las imágenes sepultadas antes de que cayese en manos de las huestes musulmanas en los comienzos del siglo VIII, cuando tuvo lugar la invasión árabe; lo cual no es obstáculo para suponer que la Virgen fue ocultada por núcleos de cristianos fugitivos, quizá procedentes de Andalucía «y la ocultaron en el sitio «Los Barrancos», que cae precisamente en la ruta de Andalucía a Castilla». Buscaron una cueva pequeña y allí depositaron la imagen y, después, la cubrieron con una piedra romana y que originaría el nombre de la Patrona de La Serena.

En los tiempos de la Reconquista apareció la imagen sobre una piedra, que sirvió de techo a la bovedilla en que estuvo sepultada. En la piedra se lee la siguiente inscripción hispano-romana: L. VALERIO / L. F. GAL: SIL / VANO: VI/ C T: VALERI / AÑO. VICT.

Don Antonio Manzano Garías hace referencia al manuscrito del Padre Francisco de San José y traduce así: «La piedra sobre que fue aparecida es berroqueña y tiene tres cuartas de longitud y dos de latitud, ovalada por la parte de arriba; léense en ella los nombres de tres capitanes romanos». Por esta inscripción en la piedra la llamaron Nuestra Señora de Piedraescrita.

En cuanto al descubrimiento o aparición de la imagen, lo más probable, según juicio crítico de Garías, es que tuviese lugar a finales del siglo XIII o principios del XIV; consta que en el siglo XV ya existía el santuario.

La primitiva imagen de la Virgen no fue llevada a su ermita en 1936, sino que fue arrojada a la calle, ardiendo en una pira, reducida a cenizas el 7 de agosto de 1936. La actual imagen es una copia exacta de la primitiva escultura románica, realizada por el imaginero sevillano Rivera, adscrito a la escuela clásica española, quien realizó en madera de cedro la nueva imagen.

En la sección de Información Regional del diario HOY de fecha 14 de abril de 1939 se puede leer que «ha sido abierta una suscripción para adquirir una imagen de la Virgen de Piedraescrita», Patrona de Campanario y La Serena.

El 25 de marzo de 1940, Lunes de Pascua, día de su tradicional romería, fue instalada en su ermita la nueva imagen de Ntra. Sra. de Piedraescrita. Una vez reunidos los romeros en la ermita, la nueva imagen fue bendecida y coronada, teniendo lugar a continuación una solemne misa cantada; al finalizar se celebró la tradicional procesión alrededor del recinto del santuario. La nueva imagen poseía dos coronas, construidas con la plata que donaron los devotos en la última suscripción efectuada; una de ellas se comenzó a utilizar solo en las grandes solemnidades.

Aparte de la coronación canónica que tendría lugar en el año 1955, hubo también algún otro momento culminante en el que el pueblo de Campanario manifestó de una forma más esplendorosa su devoción. Desde el siglo XVI era traída la primitiva imagen a la Parroquia con el fin de celebrar en ella novenarios de misas cantadas, sobre todo con ocasión de aflicciones públicas; en este tiempo se regula la venida y permanencia de la Virgen. Igualmente, se comprometieron todos los vecinos, agrupados en calles o barrios, a ofrecer cada día cultos a su Patrona, rivalizando en solemne testimonio de fe y amor a la Madre de Dios. También se consiguió que la famosa Feria de las Gamitas se celebrase en los alrededores del santuario, recabando la autorización del Real Consejo de Castilla; tal fue el entusiasmo del pueblo por su consecución que, según las crónicas: «Se hicieron iluminarlas y se repicaron todas las campanas, así de la parroquia de esta villa como del convento de religiosas de ella, de forma que el pueblo no cabía de gozo, según los extremos que hacían, así hombres como mujeres y niños, y esto duró sin cesar mucha parte de la noche». Esto ocurrió el día 9 de marzo de 1852, y el día 8 de julio del mismo año, el Ayuntamiento de Campanario acordó, por unanimidad: «…hacer en favor de la referida imagen y de su santuario, legítima cesión voluntaria de la tercera parte de alcabala que se juntase y produjese la venta de los géneros que se trajera a la dicha feria, todos los años y días que durase».

En el siglo XX se cambió la fecha de la feria al 27 de abril, y se trasladó también a esa fecha la entrada solemne de la Virgen. Todos los días se veía llegar autobuses repletos de campanarienes a quienes la emigración arrancó de las entrañas de su pueblo para buscar puestos de trabajo en diversos puntos de la geografía española o del extranjero; regresaban solo a presenciar la entrada de la Virgen de Piedraescrita en su pueblo. La romería, que se celebraba año tras año el Martes de Pascua de Resurrección desde el siglo XVI, comenzó a adquirir auge en 1895, trasladada al Lunes de Pascua.