Campanario, de las poblaciones más solidarias de la comarca en donación de sangre

En las seis salidas realizadas el año pasado se obtuvieron 426 bolsas y 24 nuevos donantes

Momento de la última extracción de sangre en el centro de salud de Campanario. FOTO: F. H.
VIDA CIUDADANA

Las cifras no dejan lugar a dudas y colocan a Campanario como una de las localidades más generosas a la hora de donar sangre, entre todas las poblaciones de las comarcas de La Serena, Vegas Altas y La Siberia.

De hecho, el municipio campanariense está en el 'selecto grupo' de poblaciones en el que se realizan seis extracciones anuales. Un hecho que no se elige al azar, si no en función de la masiva respuesta que se ofrece desde Campanario cada vez que se desplaza hasta la localidad un equipo del Banco de Sangre de Extremadura.

La Hermandad de Donantes de Sangre, que abarca estas tres comarcas, obtuvo 13 bolsas de sangre más en 2011 que el año anterior, al tiempo que reclutó a 62 nuevos donantes. Así se desprende de la memoria anual dada a conocer por la Hermandad de Donantes de Sangre del Hospital Don Benito-Villanueva.

En concreto, el año pasado se realizaron 68 salidas a 30 localidades de las tres comarcas. En total, se obtuvieron 5.227 bolsas de sangre, a diferencia de las 5.214 del año anterior, y se registraron 646 nuevos donantes, 62 más que hace dos años, cuando hubo 584.

En esta ocasión, la localidad más generosa a la hora donar sangre, en función de su número de habitantes, fue una vez más Guareña, donde se extrajeron 640 bolsas en seis visitas, superando incluso a Don Benito y Villanueva de la Serena, donde se hicieron las mismas visitas y se consiguieron 575 y 522 bolsas, respectivamente.

Por su parte, tras las dos grandes ciudades, la siguiente localidad más solidaria fue Campanario, donde en 6 salidas se obtuvieron 426 bolsas y 24 nuevos donantes. Unos números que se podrían repetir o, incluso, superar a la vista de la buena respuesta que hubo en las dos últimas extracciones que tuvieron lugar en el centro de salud de la población campanariense los pasados días 17 y 18 de octubre.

Precisamente, la escasez de donantes en las localidades con mayor número de habitantes, sigue siendo el caballo de batalla de la Hermandad de Donantes. De ahí el gran mérito que atesora Campanario que siempre garantiza más de 400 bolsas de sangre todos los años. En definitiva, un valor seguro a la hora de ejercer este gesto tan sencillo y, a la vez, tan necesario hoy en día para los centros hospitalarios.

Pero, ¿qué mueve a los campanarienses a movilizarse con tanta decisión a la hora de donar sangre? HOY CAMPANARIO se desplazó una de las últimas extracciones que se desarrollaron en el centro de salud y consultados varios donantes, lo cierto es la mayoría no sabía precisar un motivo concreto. Eso sí, las respuestas estaban cargadas de grandes dosis de generosidad y espíritu solidario.

Diego García es un gaditano de 35 años y, como admite, dona sangre desde que llegó a Campanario en 1998 por motivos laborales. Señala que lo hace sólo por una razón: "Por ayudar a los demás y porque no me cuesta ningún trabajo. Al contrario, me da una gran satisfacción". De la misma opinión es Juan Pedro Escudero, que apunta que aporta su sangre ya que "hay mucha gente a la que le hace falta y a nosotros no nos pasa nada porque nos quiten una poca".

Francisco José Cruces empezó a donar nada más cumplir los 18 años. Su condición de estudiante le ha llevado a donar, no sólo en su pueblo, si no en otras localidades como Cáceres o Sevilla. Ahora tiene 24 y, como indica, lo único que le mueve es "realizar un ejercicio de solidaridad, ya que nunca sabemos si nosotros o alguien de nuestra familia pueda necesitar sangre algún día". Además, indica que también le beneficia que le extraigan sangre a nivel de salud, ya que tiene un índice elevado de hematocrito y su médico de cabecera siempre le recomendó donar.

Miguel Ayuso tiene 77 años, y es el delegado de la Hermandad de Donantes de Sangre de Don Benito-Villanueva desde el 2002. Donó sangre hasta los 65 años, y ahora se encarga de coordinar las extracciones en la localidad. Él es el que está pendiente para dar un bocadillo, una bebida y un pequeño regalo a todos los donantes, una vez que finaliza su extracción. Como reconoce, de siempre le ha movido "la humanidad" que comporta este gesto de donar ya que "hay que hacer algo por la gente y si, además, se ayuda a que alguien pueda vivir con esa sangre que a ti te sobra, pues mucho mejor".

Respecto a la fama de 'pueblo generoso', Miguel admite que en este hecho puede incidir tanto el carácter humanitario de los campanarienses, como el hecho de que esta tradición de donar sangre se haya ido pasando de generación en generación, de padres a hijos.

Como explica María Jesús Sánchez Jover, médica del Banco de Sangre de Extremadura, a la hora de donar se requieren una serie de requisitos. Así, los donantes deben estar en su juicio de razón, pues antes que nada deben firmar su consentimiento. Luego, no tienen que tener enfermedades importantes, de ahí que antes de cada extracción los voluntarios se sometan a un pequeño cuestionario relativo a su salud, pues por ejemplo no se puede donar si se están tomando pastillas para la tensión.

Sánchez Jover apunta que el grupo menos habitual, y que hace mucha falta, es el cero negativo (0-), que por otro lado es compatible con el resto de grupos y se puede poner a cualquier persona. No obstante, curiosamente, estos donantes sólo pueden recibir sangre exclusivamente de su grupo sanguíneo.

El grupo B también es poco frecuente y, a la vez, muy necesario, ya sus plaquetas son muy necesarias para enfermos con leucemia o linfomas. Por su parte, el A es el grupo sanguíneo más común.

Esta médica del Banco de Sangre de Extremadura suele ir a bastantes extracciones que se realizan por la comarca y, como admite, "Campanario es de los pueblos que se implican y colabora mucho y prueba de ello es que siempre venimos dos días seguidos cada cuatro meses".

No obstante, ésta lamenta que los jóvenes no estén del todo implicados: "Muchos se piensan que no va con ellos y que nunca lo van a necesitar y creo que deberían implicarse y donar más". Y es que en Extremadura, a diario, se precisan 150 bolsas de sangre, teniendo en cuenta que cada bolsa tiene una capacidad de 425 centílitros.