El campanariense Antonio Miranda cumple 101 años rodeado de su familia

Celebró su cumpleaños en Don Benito, donde vive con su hijo desde que quedó viudo

Antonio Miranda ante la tarta de su 101 cumpleaños, con su hijo, su nuera, su nieta y su bisnieta. FOTO: CEDIDA
VIDA CIUDADANA

El campanariense Antonio Miranda Miranda, cumplió ayer 27 de septiembre 101 años y lo hizo arropado por su familia. En torno a la tarta se juntaron su hijo y su nuera, su nieta mayor y su bisnieta. La única pena es que faltaron a la cita otros tres nietos suyos, que se encontraban fuera, aunque esta ausencia se suplió con la alegría de la familia Miranda que era máxima por el nuevo año cumplido por el abuelo.

Antonio, que fue agricultor y tratante y desde que murió su mujer hace diez años vive con su hijo en Don Benito. Precisamente su hijo, Diego León, recuerda que siempre ha sido un defensor de su pueblo y le encantaba pasar la Romería de Piedraescrita con sus amigos inseparables como Antonio Cano, 'Magacela', Diego 'El de Paco de Quico'....

Como señala su único hijo, "cuando era  joven, en días de lluvia o cuando no se podía trabajar en el campo, se reunía con sus amigos y se divertían de copas y cantando, pues siempre cantó muy bien". Sin embargo, como apostilla Diego, "jamás lo vi borracho y, por supuesto, le encantaba hacer muy bien su trabajo". De hecho, asegura que "nadie segaba a mano con la hoz como él y ni siquiera sudaba, y esto lo sé porque yo le acompañaba con 15 y 18 años ayudándolo".

Hasta hace poco gozó de buena salud e incluso iba andando a diario desde la casa de su hijo hasta la plaza de España de Don Benito. Precisamente, cuando llegó a la localidad dombenitense en 2002 aprendió muy bien a jugar al dominó y así pasaba el día en el Hogar del Pensionista.

Diego León recuerda que hace un año exactamente, en su 100 cumpleaños, le prepararon una fiesta sorpresa a la que acudieron buena parte de la familia, incluidos algunos de sus sobrinos de Campanario. Y aunque no es ya muy amigo de fiestas "se pasó toda la tarde cantando flamenco por Porrina de Badajoz, Pepe Pinto y Marchena y recitando poesías, sobre todo una que a él le encanta y que habla de Carlo Magno y los 12 pares de Francia, uno de los pocos libros que pudo leer en su juventud".

Y es que como rememora el propio Diego, cuando venía de trabajar su padre no perdía el tiempo y se "iba de noche a la escuela de Don Paco de la María Pía".