Sor Natividad muestra el detalle que le regaló la hermandad de la mano de su mayordoma, Ana María Calderón.
Sor Natividad muestra el detalle que le regaló la hermandad de la mano de su mayordoma, Ana María Calderón. / F. H.

Bienvenida a la Virgen de Piedraescrita

  • tribuna

  • Este es el discurso que Sor Natividad le ofreció a La Barranquera desde el balcón del Ayuntamiento a 'La Barranquera' el pasado 27 de abril con motivo de la 'entrada'

Buenas noches campanarienses y a todos los que habéis venido a celebrar esta fiesta: la entrada de la Virgen, nuestra Madre.

Fiesta que nos congrega y aúna porque no hay más motivo que la veneración y el amor a nuestra Patrona.

Quiero empezar con esta frase: "Haced lo que Él os diga”. Estas palabras las dijo María, recogidas en el evangelio que narra las bodas en Cana de Galilea. Las dijo a unos hombres que estaban en gran apuro porque les faltaba el vino (¡faltar el vino en unas bodas!)

Ella se dio cuenta porque supo mirar como miran las madres. Y las madres no se miran a sí mismas; miran a los hijos, a la familia, a los de alrededor… Detectan pronto la alegría o la preocupación. Las que sois madres entendéis muy bien esta mirada. ¡Esa es la mirada de nuestra Madre!

Cómo le gusta a la Virgen que pasemos ratos junto a ella, en su presencia silenciosa, dejándonos mirar con esa mirada de misericordia, una mirada que sana e inunda nuestro corazón de paz.

Y vamos poniendo a sus pies nuestras cosas: lo que nos hiere, lo que nos produce gozo, lo que nos sobra, lo que nos hace falta. Y aquello que nos falta, lo tenemos claro, pero a lo que nos sobra, no siempre le ponemos nombre.

Nos sobra ambición, individualismo. ¡Cada uno sabemos lo que nos sobra! Ella lo acoge todo y nos indica quién es el que nos puede salvar. Él, su Hijo que lleva en brazos, es el que nos invita a desasirnos de tanta abundancia y a compartir con los que no tienen ni lo imprescindible para vivir.

Esa es María, siempre indicando el camino que nos lleva a la verdadera felicidad.

Benedicto XVI, dice en uno de sus escritos: “La grandeza de María consiste en el hecho de que ella quiere magnificar a Dios, no a sí misma”.

María tiene la conciencia clara de que haciendo lo que Él nos dice, llegamos a ser verdaderos hijos de la que llamamos Madre.

Virgen de Piedraescrita, enséñanos a mirar con respeto al otro, al distinto, al que ni habla ni piensa como yo. Líbranos de caer en la tentación, de creer que “somos más cuando los otros son menos”. Que en nuestros valores de vida prime el trabajo por la dignidad de la persona, de toda persona.

Ponemos toda nuestra confianza en nuestra Patrona, sabiendo que Ella nos protege siempre, pero quiere también que nosotros seamos protección para los débiles: nuestros ancianos, los enfermos, los que tienen que apañarse para llegar a fin de mes, esos grupos vulnerables que requieren nuestra atención. ¡Madre mía, cuánto por hacer!

La Virgen nos da fuerzas y esperanza para sobrellevar las dificultades; pero, a nosotros, Ella nos pide ser consuelo de los afligidos, tender la mano a quien lo necesita.

Nos pide ser coherentes con nuestra fe y esta fe no nos permite vivir de espaldas al mundo. Pero tampoco vivir de espaldas a Dios.

Dios reclama una respuesta de sus hijos; somos muchos cristianos, pero a muchos nos falta tomar conciencia de ello.

María, abogada nuestra, cuida de esas mujeres víctimas del mal trato por el sólo hecho de ser mujeres, que desaparezca esa violencia, que es una lacra sembrando horror y sufrimiento.

Cuida a nuestros jóvenes llenos de generosidad y alegría, que en su búsqueda de felicidad no siempre encuentran el camino adecuado. Que tú seas Madre y referente en sus aspiraciones.

Y nosotros adultos, sepamos acompañarles, inculcándoles con el ejemplo, el camino de la honestidad, la honradez, el ser solidarios y humildes; principios estos, cristianos y por lo tanto humanos.

Tú que vives rodeada de silencio, roto sólo por los esquilones de los rebaños, envuelta en el olor del tomillo, cerca del arroyo Cestero, testigo de tantas promesas cumplidas a la Madre.

Danos capacidad de saber escuchar a nuestra Tierra que gime por el mal trato que a veces le damos, por el abuso de recursos naturales que devoramos sin escrúpulos e inconscientemente. También nos llamas a ser más austeros, más responsables y respetuosos con la Tierra que nos sustenta.

¡Madre que sabes mirar cómo sólo miran las madres!

Cómo tiene que dolerte, ver a pueblos sumidos en guerra año tras año. Ver a familias hacinadas en campos de refugiados, muriendo muchos de hambre y de pena.

Tú sabes mirar con amor a los que nosotros miramos con recelo, a los que nosotros llamamos “diferentes.”

Como hijos tuyos intuimos tu dolor ante la persecución a hombres y mujeres por su ideología, etnia o religión. Vidas truncadas, personas estigmatizadas por ser creyentes, por pensar distinto, por tener otro color de piel.

¡Que no nos hagamos insensibles ante esta dura realidad!

Que seamos educadores en el respeto, en la tolerancia. Defensores de los derechos humanos, pero de los derechos de TODOS.

En nuestras mentes, Madre, están todos los que se fueron y dejaron un hueco en nuestras vidas y en nuestras casas, pero no en nuestro corazón, donde permanecen por el recuerdo y el cariño. Tú, Barranquera eras importante para ellos.

Y a otros, Madre, que cada veintisiete de abril los traemos a tu presencia. Son los que están lejos por diversas causas, ellos son campanarienses, tus hijos que no te olvidan, que te llevan en su pecho y en su corazón y a ti elevan sus plegarias y sus cantos.

Bienvenida Madre a tu casa, a tu parroquia; cuando tú estás en el pueblo, se respira un aroma especial, se siente tu presencia que lo llena todo. Ese ir y venir a la iglesia. “Vengo de ver a la Virgen" decimos, y es que no puede pasar un día sin visitarte. ¡Gracias Madre por venir cada año a bendecir este pueblo, a bendecir a tus hijos!

Quiero dar las gracias a la Hermandad de la Virgen de Piedraescrita por concederme este honor de dar la Bienvenida a nuestra Patrona. Gracias también a don Luis Ramírez, nuestro párroco, por su buen hacer en nuestra parroquia. Gracias al Ayuntamiento de Campanario.

Y gracias a ti, Reina de la Serena, que haces posible este momento, esta feria de abril.

Felices días a todos, que la alegría y la hermandad sea una realidad entre nosotros.

¡¡VIVA LA VIRGEN DE PIEDRAESCRITA!! ¡VIVA NUESTRA MADRE! ¡VIVA LA REINA DE LA SERENA! ¡VIVA LA BARRANQUERA!

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