Camareras de la Virgen de Piedraescrita junto a la Patrona.
Camareras de la Virgen de Piedraescrita junto a la Patrona. / F. H.

"Es un gozo enorme estar tan cerca de la Virgen, no se puede tener más alegría"

  • Durante estos días en los que está la Patrona en la población, el trabajo de Antonia María, Vanesa, Josefa, Isabel, Ana María, Rocío, Ana y Juani se intensifica

Antonia María Díaz, Vanesa Ortiz, Josefa Franco, Francisca Donaire, Isabel Gallardo, Ana María Gallardo, Rocío González, Ana María Rodríguez y Juani Blanco son las camareras de la Virgen de Piedraescrita. Su labor es tan callada como necesaria y más durante estos días en los que la ‘Barranquera’ se encuentra en Campanario. Pese a todo, para todas es un auténtico orgullo pasar tantas horas al lado de la Madre que tanto veneran los campanarienses. La mayoría llevan desempeñando el cargo un año, mientras que Ana María Rodríguez y Juani Blanco son las más veteranas al sumar ya cinco años como camareras.

--¿Cuál es la labor y el trabajo que desempeñan las camareras de la Virgen y cómo se lo reparten?

--Pues nos encargamos del arreglo y adorno de la Sagrada Imagen, el cuidado y asistencia de las ropas de la Virgen, los ornamentos y objetos de culto, decoración y supervisión de la limpieza del santuario, y los encargos que nos encomiende la Junta Rectora. Los trabajos nos los repartimos entre nosotras, tratando de hacer cada una la tarea para la que más dotada esté. Por supuesto ayudándonos y complementándonos, ya que algunas veces, como mujeres trabajadoras que somos, dentro y fuera de casa, puede que no podamos desempeñar ciertas tareas en ciertos momentos.

--¿Qué supone para todas el ser camareras de la Virgen? ¿Mezcla de muchos sentimientos?

--Para mí –afirma en primera persona Juani Blanco-- ha sido algo que ha llenado mi corazón. Siendo educada en la fe a la Virgen de Piedraescrita como todo campanariense, me siento privilegiada por desempeñar esta labor. La siento tan cerca… Y me llena de satisfacción cualquier cosita que hago, por insignificante que sea. Tengo que decir, que era algo que no me había planteado hasta que Pedro, Hermano Mayor de la antigua junta de gobierno, me lo propuso. No dudé y no os imagináis cuanto me alegro. Aparte de trabajar para ella, incondicionalmente, me adentró mucho más en la fe a la Virgen, ya que ella es el camino más seguro, el más corto y el más perfecto para ir a Jesús. ¡Cuánto se lo agradezco!

--De vestidos o mantos, ¿cuántos tiene? ¿se suele poner todos a lo largo del año?

--Tiene varios y a lo largo del año suele ponerse todos. Las camareras decidimos cual se pone, según la ocasión. Por ejemplo, el día de la procesión siempre se pone el mejor que tiene, que es azul, bordado en oro y piedras preciosas. Fue el que lució el día de su coronación como ‘Reina de la Serena’. El resto se lo ponemos alternativamente. Tiene otro que se lo regaló el pueblo de Campanario en el 50 aniversario de su coronación, otro que se lo regaló una familia del pueblo…

--¿Con qué indumentaria luce más la Virgen?

--Indudablemente con el manto azul y la corona que le regaló el pueblo cuando la coronaron.

--¿Es difícil vestir a la Virgen?

--A su lado nada es difícil, ella te ilumina… Tenemos nuestros truquillos, pero no, no es difícil.

--Creo que también se encargan de poner y quitar las flores de la Virgen. ¿Le llevan muchas?

--Si, tanto cuando está en la ermita, como aquí en la parroquia, no le faltan nunca flores. Son muchas las gracias que se dan en forma de ramo. Y todas le quedan bien.

--En general, ¿le hacen muchos regalos los campanarienses a su Virgen de Piedraescrita a lo largo del año?

--Flores muchísimas, además de donativos.

--Cuándo suelen tener más trabajo, ¿ahora que está la Virgen en Campanario?

--Claro, ahora es diario ir a supervisar que todo está en orden. Las flores, el manto, las andas…Además hay días en concreto a lo largo del año, como el día de la coronación, fiesta del emigrante etcétera… que el trabajo se multiplica.

--¿Qué se siente como campanariense al estar tanto tiempo tan cerca de la Madre de Campanario?

--Es un gozo enorme, no se puede tener más alegría.

--¿Palpan ustedes la gran devoción que se le tiene a la Virgen?

Por supuesto. Es mucha la gente, hombres, mujeres y jóvenes que son incondicionales en todas las celebraciones de la Virgen, y la mejor prueba de ello es que el mes que está en el pueblo. En el tiempo que está la iglesia abierta, que es mañana y tarde, no hay un solo minuto que esté sola. Es un hervidero de personas todo el día. Y ni que hablar de los meses de verano, que es cuando más emigrantes acoge nuestro pueblo. Desde bien temprano por la mañana, hasta anochecido, la ermita es un ir y venir de gente.

--Sabiendo que son camareras de la Virgen, ¿les ha pedido alguna vez alguien algún favor, cómo ponerle debajo del vestido alguna petición, pasar por su manto alguna foto…?

--No suelen hacerse ese tipo de peticiones, pero si es verdad que es de fácil acceso. Cuando baja de su camarín, todo el que quiera puede acercarse a ella tanto como quiera, besarle el manto, incluso cogerla en distintas ocasiones.

--¿Recuerdan alguna anécdota destacable referida a su labor?

--Como anécdota le podría mencionar el año que la trajimos para la entrada en un furgón expositor de tapicería, porque llovía. Y este año, como todos, en la ‘huerta Don Mariano’ nos paramos a ponerle una batería para alumbrarla. Va debajo del manto y lleva un ratito el volver a colocarla.

--Tradicionalmente esta labor de camarera es desarrollada por mujeres ¿por qué?

--Pues como bien dices imagino que por tradición, ya que los labores son lavar, planchar, limpiar…